Los avatares de nuestro crucero por el Caribe
1024/04/2012 por Ana (Ana Travels)
Ser un “workahólico” tiene sus ventajas: Sean ganó un premio por su actuación destacada durante el 2011. El President’s Award es un premio anual que otorga la empresa de Sean. Esta vez, el premio consistió en un crucero por el Caribe para los 35 ganadores y un acompañante cada uno.
El crucero, el Allure of the Seas de Royal Caribbean, salía de Fort Lauderdale, Florida. Nosotros viajamos el día anterior por las dudas de que hubiera problemas con el vuelo (en esta época el tiempo es muy inestable y hay tormentas de la hostia). Llegamos el sábado a la tarde y nos instalamos en el hotel W.
El domingo colocamos las etiquetas que nos dieron para las valijas y fuimos al almuerzo de bienvenida en el mismo hotel. De ahí nos trasladaron al puerto, unos 10 minutos de viaje. Embarcamos tranquilos, recorrimos el barco, que es gigante (17 cubiertas, capacidad para 6000 pasajeros y mil y pico de empleados).
A las siete y media teníamos un coctel de bienvenida. Yo quería cambiarme pero todavía no habíamos recibido las valijas. A las siete nos preocupamos. A las diez de la noche flipamos. En resumen, ¡las dejaron en tierra! La única explicación que nos dieron fue que se confundieron. ¡Qué bronca y qué mal comienzo!
Tuvimos que comprar cepillos de diente, pasta y desodorante y dormir en traje de Eva. A la mañana siguiente nos pusimos la misma ropa porque no tuvimos tiempo de lavar nada. La empresa se hizo cargo y nos llevaron de compras en Nassau (Bahamas), la primera parada. Yo no sé si era mi mal humor porque me quería volver o qué, pero no me gustó para nada. Es como el Mar de Ajó del Caribe (bah, con playas más lindas).
El hotel prometió mandarnos las valijas por Fedex el miércoles a St. Thomas, la próxima parada. El martes era la primera cena de gala pero no fuimos. No daba ir con ojotas (que al menos eran de cuero) y bermudas.
El miércoles por fin recibimos las valijas, pero no a primera hora como esperábamos sino a la tarde, a la vuelta de la excursión. Sean tenía todas sus cosas de golf en las valijas y tuvo que pedir que le presten en el club. Yo fui con un grupete que se formó, muy divertido y buena onda: una mexicana, una cubana, un portorriqueño y su novio estadounidense.
Ellos querían ir de shopping en St. Thomas, que es un puerto libre y las joyas, relojes, diamantes, anteojos y perfumes están híper baratos. Yo miré mucho pero no compré nada. En realidad compré un vestido playero color turquesa. Cuando Alex (Puerto Rico) me vio, hizo un gesto grandilocuente y dijo “¡pura argentina!” (creo que quiso decir que estaba linda). Después de “shoppear” hicimos un picnic en la playa.
Una vez que recibimos nuestras cosas, nos relajamos y la pasamos bien. En los eventos privados nuestra mesa siempre era de las más bulliciosas, a carcajada limpia. Un uruguayo, argentinos (éramos dos), un brasileño y un galés argentinizado. Les dábamos pelea a la mesa de los otros latinos. ¡Ni hablar de cuando nos sentamos todos juntos! A pesar del comienzo tan poco prometedor, la pasamos bien e hicimos amistades. Con algunos quedamos en vernos en Buenos Aires.
Otra perlita del viaje: el viernes, durante la cena, sentimos una vibración bastante fuerte y al rato, calma, como si el barco estuviera parado. Seguimos comiendo y tomando hasta que escuchamos al capitán anunciar que hubo un incendio en una sala de máquinas, pero ya estaba controlado. Al ratito sentimos olor a gasoil quemado. ¡Un final acorde al comienzo de nuestro viaje!








Bueno, mal comienzo pero al menos lo pasaron bien una vez superada “la confusión”. Yo hubiera aprovechado para comprar ropa a lo loco a cuenta de la empresa.
Lindísimo el vestido turquesa, le queda muy bien a las rubias
Algo de ropa compramos pero no habia mucho para elegir. Igual me compre una cartera, que era lo unico que no me hacia falta jaja!
Ohhhhhhhhhhh guauuu! cáspitas! carcacoles! que hermositud!
La próxima vez que te toque andar por Ft. Lauderdale, quedate un par de días y dale un vistazo. No te vas a arrepentir.
OHHHHHHHHHHHHHH que color de mar meu Deus!!! No le veo el parecido con Mar de Ajó jajajaj!
Un bajón lo de la valija, entiendo el mal humor, todo el tiempo con la misma ropa no es la idea de unas vacaciones … pero bué, duró poquito y mejoró, asi que queda en anécdota.
Como te animamos las cuestiones los sudacas jajajaja, nos dan un poco de pie y te damos vuelta el crucero (para horror y envidia de los sajones).
Muy lindos lugares, mucha elegancia (me gustaron los dos vestidos el turquesa y el negro) ambos, esposa y esposo.
Y yo acá … snifff, comiendo un yogur diet en la pausa del laburo … snifff, con el primer frío de la temporada, serádedió!
Me encantó, ojalá haya muchos otros viajes para disfrutar y compartir.
besos
Yo diria que en este caso fue mas envidia (o ganas de participar) que horror.
Gracias por los elogios, che. Yogur en un dia frio?? noooo, mejor una sopita.
Bueno, pese a los contratiempos iniciales, me alegra que -al final- lo pasaran tan bien…lo de la ropa quedará como anécdota, lo del comienzo de incendio a bordo, también…lo que se llevarán para siempre son los recuerdos de la gente y esas playas preciosas (no las veo en nada parecidas a las de Mar de Ajó!jejejee)
Un abrazo.
Por eso dije que con playas mas lindas
Estoy de acuerdo, los buenos recuerdos superan a los contratiempos.
Todo para que nos puedas dar una narración original de un viaje al Caribe
Muy lindos en la última foto!
Por supuesto! sufro por mi arte jajaja!
Y yo que de a poco me estaba deshaciendo de la costumbre de llevar una muda conmigo “por las dudas” (Debe ser una de las mayores leyes de Murphy, una vez viajé en un grupo, de unas quince personas, y la única que no había llevado muda en el bolso de mano… justamente le perdieron la valija!)
Una pena los inconvenientes porque un viaje así es envidiable… deberían resarcirlos de otra manera más, aparte de la ropa fea de Nassau!
Besos!
Yo jamas llevo nada por las dudas a pesar de que deberia hacerlo. En este caso, era un simple traslado de 10 minutos entre el hotel y el puerto, nada complicado.