Sorpresas en el oculista
404/05/2012 por Ana (Ana Travels)
Una está llegando a los cuarenta y el cuerpo no responde como antes. Las partes se ablandan, la ley de gravedad es inexorable y la vista empieza a fallar. Algunas personas se toman esto último con filosofía y sacan un turno con el oftalmólogo. Algunos maridos niegan rotundamente que tengan problemas para leer mientras alejan la carta del restaurant todo el largo del brazo y usan la luz del celular “porque acá está muy oscuro”.
Hace un par de semanas fuimos al oftalmólogo por separado. Aquí en Texas no es cuestión de pedir turno por teléfono e ir al consultorio un rato antes de la hora pactada para que la recepcionista te tome los datos. No. En nuestro caso el procedimiento fue el siguiente: llamar por teléfono para pedir turno e imprimir y completar un formulario de cinco páginas que mandaron por email (datos personales, antecedentes familiares, política de confidencialidad). El día del turno entregué el papeleo junto con la tarjeta del seguro médico (odontología y oftalmología se pagan aparte), una enfermera (¿auxiliar? Ni idea) me hizo pasar por algunos aparatos (campo visual, etc.) y recién después me vio la oculista.
Me recomendó lentes para leer, que todavía no encargué. Le comenté que sufro de alergia y me dijo que tenía las gotas ideales, que eran fantásticas y la mar en coche. Buenísimo. Me dio una muestra y una receta. Lo de las recetas es así: me preguntó qué farmacia usaba, llenó un formulario en la compu y la mandó directamente a la farmacia. Esa era la idea porque es sistema no funcionaba y terminó imprimiéndola. Si no, yo iba a la farmacia y tenían todo listo.
Cuando llegue a casa se me ocurrió comparar las gotitas milagrosas nuevas con las que me había recetado el oftalmólogo de mi familia en Buenos Aires hace un par de años porque también me molestaban los ojos por la alergia.
¡ES LA MISMA DROGA! (Olopatadina)
Aunque de distintos laboratorios (Alcon y Phoenix)
Tomá mate (aunque la yerba esté cara)


Lo mejores volver a las fuentes! jejejeeje
De acuerdo!
Si me cuesta un montón ir al médico acá que es tantísimo más fácil y barato, creo que allá no iría nunca! Con razón tu marido no quiere ir, a mí me pasaría parecido (bueno, al menos hasta que no aguantara más!)
El sistema de recetas sí que está bueno (cuando funciona!), aunque traten de vendernos lo mismo como si fueran espejitos de colores!
Espero que los anteojos de leer vayan bien, a mí creo que no me falta demasiado (y eso que soy reee miope, lo que me da más bronca todavía!!!)
Besos!
Mmmmmm… todavia no los mande a hacer…. ejem!