Tras los pasos de Borges en Harvard

Vista del campus de Harvard

Vista del campus de Harvard

Tomé el subte de la Red Line en la estación Park St. (Boston) y en diez minutos estaba en Cambridge, pero en Massachusetts, EEUU, no en Inglaterra. El viaje es agradable porque sube a la superficie para cruzar el rio Charles y la vista es muy linda. Ya en el subte iba saboreando el ambiente académico al escuchar las conversaciones entre algunos pasajeros, claramente alumnos de Harvard o el MIT. El tren vuelve a las entrañas de la tierra y uno emerge de la estación Harvard Square en pleno centro de Cambridge.

Cambridge es muy linda, elegante y chiquita. Es ideal para caminarla y perderse en sus callecitas. Las casas son muy preciosas y con jardines bien cuidados, de diferentes periodos y con el encanto de Nueva Inglaterra. Parece un pedacito de Inglaterra, tanto que uno se olvida que está en Estados Unidos. Al menos hasta que se fija que el tránsito va por la derecha u oye el acento americano. La gente va a todos lados en bicicleta o a pie.

El campus de la Universidad de Harvard estaba en toda su gloria otoñal. Había pocos turistas paseando y sacando fotos, profesores yendo y viniendo de una clase a otra, estudiantes caminando con cara de concentración intercambiando opiniones sobre alguna materia. Esa atmósfera me hizo sentir inteligente y rejuvenecida, como si tuviera un futuro por estrenar. Que fantástico sería volver a tener esa edad con la experiencia que me dieron los años.

Alumnos saliendo de clase

Alumnos saliendo de clase

Recordé que Borges estuvo en Harvard a fines de la década del 60 como profesor invitado. Caminaba entre los edificios centenarios y me preguntaba en cuál habría dado la serie de charlas denominada Norton Lectures y dónde se habría alojado. Google no me ayudó. Entré a librería Harvard Co-op para preguntar si tenían obras de Borges. Por las dudas, deletreé el apellido. Después de unos segundos, la empleada dijo “Borgues? Tenemos las grabaciones de sus charlas en CD.” Oro en polvo.

Me vino a la mente uno de sus cuento, El Otro. El protagonista es el propio Borges, que descansa en un banco a orillas del rio Charles. A su lado se sienta un joven, el Otro, y comienzan a conversar. Como todo cuento de Borges, es más complejo que esta sucinta descripción, pero me impulsó a dirigirme a la margen norte del rio y tratar de ubicar el lugar exacto. Tarea casi imposible porque las referencias son bastante vagas. Al menos estaba del mismo lado y había un banco vacío. Lo imaginaba sentado en ese banco con sus manos apoyadas en el bastón, mirando casi sin ver.

Banco sobre el rio Charles

Banco sobre el rio Charles

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About Ana

Hi, I’m Ana. I’m originally from Argentina but I’m currently living in Dallas (USA) with my British husband. I’d like to share my experiences as an expat and as a traveller.

11 thoughts on “Tras los pasos de Borges en Harvard

  1. Interesante visita! Que tentador parece ese banco para sentarse a contemplar el paisaje un rato.
    buen finde!

  2. Me emocionan esas búsquedas de los lugares precisos narrados por quienes admiramos. El intento por pararse en el lugar exacto desde donde vió el agua y dijo: “Inevitablemente, el río hizo que yo pensara en el tiempo”.
    Que bueno que hayas seguido sus pasos Ana.

  3. Yo soy re de hacer esas cosas!!!! Algunos lo llaman fetichismo, pero no sé, a mí me encanta y de hecho en el viaje que hicimos en octubre-noviembre mi marido hasta me cargaba con eso… pero poco me importa!
    Qué pena que no tengan más presente a Borges en Harvard, aunque me sorprendí para bien que tuvieran las grabaciones en CD. Bien ahí!
    Respecto de Harvard, más allá que al principio debe ser super estresante, me imagino que estar en una universidad tan estimulante no debe tener comparación (y las puertas que te abre luego, mucho más… pero bueno, por algo saldrá lo que sale….)
    Besos

  4. Hola Ana!…sí, ese es un lugar de EEUU que me interesaría mucho visitar y tu interés por seguir los rastros de Borges por aquella casa de altos estudios no es menor. También intentaría buscarlos. El cuento que mencionas, en el que Borges se encuentra consigo mismo, pero de otro tiempo es uno en el que su particular magia se despliega con mayor encanto.
    Muchas gracias por dejarnos asomar a tu recorrido.
    Un abrazo

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