¡Al Colón, al Colón! – visita guiada al teatro lírico más importante de Argentina

El Teatro Colón, además de ser la casa lírica más importante del país, es parte de la cultura popular. Por ejemplo, cuando alguien se destaca en lo que hace, sea que canta bien o hace un gol espectacular, la gente suele cantar “¡Al Colón! ¡Al Colón!” para expresar su admiración.

Vista desde la Avenida 9 de Julio

Vista desde la Avenida 9 de Julio

Y al Colón fuimos nomás. Mi mama tenía ganas de hacer la visita guiada y a mí se me ocurrió llevar a las tres chicas más grandes (mis sobrinas, sus nietas). Fuimos un miércoles de julio, en plenas vacaciones de invierno. Llegamos antes del mediodía y había lugar recién en el tour de las 14.00. Aprovechamos para almorzar en El Cuartito y, de paso, las chicas conocían una de las pizzerías notables de Buenos Aires.

Nuestro guía, Javier, fue de lo más agradable. Comenzamos por la entrada principal de la calle Libertad. Cuando hay función, por aquí entran los que tienen palcos y las entradas más caras. Los que tienen localidades más económicas entran por Tucumán y por Viamonte. Es así desde que se inauguró el teatro en 1908. La gran escalinata del hall principal, que conecta la vida mundana con el universo de las artes, es de mármol blanco de Carrara. Las columnas son de mármol rojo de Verona, mármol amarillo de Siena y mármol rosa de Portugal. El vitral del techo es de Paris y representa las musas.

Hall principal y la escalinata de Cenicienta

Hall principal y la escalinata de Cenicienta

Subimos por la escalinata de mármol hacia la Galería de los Bustos. Esa escalinata sería ideal para filmar la escena donde a Cenicienta se le cae la zapatilla de cristal. Por la galería nos internamos en el mundo de las artes. Este espacio, decorado con bustos de Bizet, Beethoven, Rossini, Gounod, Mozart, Bellini, Verdi y Wagner, se utiliza durante los intervalos para tomar algo, charlar, estirar las piernas.

Galería de los Bustos

Galería de los Bustos

Javier nos contó que antiguamente el Colón funcionaba solamente en invierno, cuando las compañías europeas podían viajar a Sudamérica al entrar en el receso estival en Europa. Al terminar el ciclo de funciones, las compañías regresaban a sus países y el Colón se cerraba hasta el año siguiente. En 1920 se crearon los cuerpos estables (danza, orquesta, etc.) y la temporada lírica y de ballet se extendió de marzo a diciembre. No obstante, el Teatro Colón siguió recibiendo invitados especiales, artistas de renombre mundial como Luciano Pavarotti, Igor Stravinsky o Maia Plissestkaya.

Vitral francés que ilumina el hall

Vitral francés que ilumina el hall

El Salón Dorado derrocha lujo. Para lograr el dorado de las paredes y cielorraso se utilizaron dos técnicas: dorado a la hoja y pintura con polvo de oro. El piso es de roble de Eslavonia. Entre 2001 y 2010 se llevó a cabo una restauración total del edificio. Fue así que, al limpiar el techo, se descubrió el nombre del verdadero pintor del techo, un tal Monsieur Romieu. Hasta ese momento se pensaba que el autor era otro artista. En este salón se realizan audiciones, conciertos y clases magistrales.

Salón Dorado.

Salón Dorado. Si brilla ¡es oro!

La visita siguió en la sala de conciertos. Nuestro guía nos contó que los palcos identificados con letras (A, B, C, D) son de uso oficial. Los palcos que están a ambos costados del escenario, o avant scene, y a la misma altura de los palcos oficiales, pertenecen al Presidente de la Nación (a la derecha) y al Intendente (ahora Jefe de Gobierno, a la izquierda). Al contrario de los palcos A-D, estos jamás están abiertos al públicos.

Justo en ese momento había una audición de cantantes de ópera. Nos quedmaos un ratito. Fue una maravillosa casualidad!

Justo en ese momento había una audición de cantantes de ópera. Nos quedamos un ratito. ¡Fue una maravillosa casualidad!

A los costados del escenario, y a la altura del piso, se ven unas rejas negras, como ventanas enormes. Esos eran los palcos que antiguamente utilizaban las viudas, quienes, según las costumbres de la época, no podían ser vistas en público. Por supuesto, los viudos podían sentarse dónde y con quién les pareciera. Me alegra haber nacido en esta época.

Abajo a la derecha se ven las jaulas para las viudas.

Abajo a la derecha se ven las jaulas para las viudas.

La sala tiene una capacidad para 2.400 personas sentadas y 300 personas de pie en los niveles superiores (el “gallinero, el “paraíso”, etc.). Su forma de herradura, con los palcos abiertos, hace que el sonido circule libremente y la acústica sea excepcional. También la mezcla de materiales duros, donde el sonido rebota, y materiales blandos, que lo absorben, contribuyen a que la acústica sea, en palabras de Luciano Pavarotti, perfecta.

La gran araña pesa nada menos que una tonelada. El gran Raúl Soldi pintó la cúpula en la década del sesenta. En la base de la cúpula hay un corredor escondido donde se ubican músicos y el coro para lograr efectos especiales de sonido, por ejemplo, un coro de ángeles. Yo no sería capaz de subir hasta ahí, acarreando un instrumento. ¡Siento que me caería al vacío!

La cúpula y el pasillito escondido para los músicos y coreutas.

La cúpula y el pasillito escondido para los músicos y coreutas.

Dato anecdótico: la inauguración del Teatro Colón, en 1908, inspiró el nombre de las obleas rellenas Opera. Estas salieron a la venta en 1905 con otro nombre, pero la compañía Bagley decidió cambiárselo al inaugurarse el teatro. Las Opera han sido la golosina favorita de muchas generaciones de argentinos.

 

Los argentinos y residentes pagan AR$60 la entrada y los jubilados, AR$30.
Dirección: Tucumán 1171 (antigua entrada de carruajes), Buenos Aires.
Los tours se realizan de lunes a viernes de 9.00 a 17.0
Se permite sacar fotos pero no filmar.
Más info acá

 

About Ana

Hi, I’m Ana. I’m originally from Argentina but I’m currently living in Dallas (USA) with my British husband. I’d like to share my experiences as an expat and as a traveller.

2 thoughts on “¡Al Colón, al Colón! – visita guiada al teatro lírico más importante de Argentina

  1. Hace unos años tuve la oportunidad de hacer la visita guiada y tanto mi marido como yo -los dos arquitectos- la disfrutamos muchísimo. Mis hijas, bastante chicas en ese momento, también, pese a lo que uno podría pensar. Es que el teatro es una verdadera joya y resulta sumamente interesante recorrerlo mientras te van relatando su historia. Me gustó mucho ver el trabajo que hacen los diseñadores del vestuario. Son verdaderos artistas de primer nivel cuyos diseños son contratados para otros teatros del extranjero. Dignos de destacar.
    Merecido reconocimiento para un teatro que sobresale entre los mejores, según cuentan los entendidos.
    Un abrazo

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