El lado B de Dallas

Un domingo a media mañana fui al downtown de Dallas a visitar la biblioteca pública. El principal atractivo para mí era una copia de la Declaración de Independencia, además de un First Folio de Shakespeare, la primera edición de la colección de sus obras de teatro. Venia posponiendo la visita porque eso es lo que uno hace con las atracciones de la ciudad donde vive. Se acostumbra a que estén ahí y no las visita. El día que me decidí a ir, me encontré con que el séptimo piso, donde se exponen estos tesoros, estaba cerrado por reformas por varios meses. Fui igual.

El downtown literalmente se vacía los domingos: casi nada de tránsito y menos peatones. La mayoría de la gente vive en los suburbios y va al centro a trabajar. Cuando está así de vacío, se destacan los homeless. No hay muchos, pero hay. Se los ve empujando carritos llenos de vaya uno a saber qué, cargando muchas bolsas, hablando solos. Me llamó la atención que no mendigaran. Es que si lo hacen, pueden terminar en la comisaria. Mendigar es una actividad ilegal en los barrios de downtown, Uptown, Deep Ellum y Victory Park. En otros condados, es ilegal al caer el sol.

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J Erik Jonsson Central Library

No quiero alimentar estereotipos, pero observé que la mayoría de los indigentes eran de raza negra. Había algunos blancos, claro, pero eran minoría. Los latinos estaban varios escalones más arriba; si bien se notaban de clase trabajadora, no eran pobres. Estaban de paseo en lugares públicos, no viviendo en ellos. Es interesante lo que se puede conocer acerca de la sociedad un domingo al mediodía.

En la biblioteca hay detectores de metales y bastantes guardias de seguridad. Noté que los supuestos lectores sentados en sillas y sillones, apoyados en las mesas, no eran tales sino homeless que estaban aprovechando los baños limpios, el aire acondicionado tan vital en Dallas y tener un lugar donde descansar. Un espectáculo triste en una ciudad tan pujante y próspera.

En la biblioteca no hay mucho para ver, salvo algunas pocas vitrinas con objetos relacionados con el tema de cada piso y mantas hechas por indígenas y donadas por algún millonario. En cambio, la vista de la municipalidad y más allá desde el octavo piso vale la pena.

En el ascensor me pasó algo curioso. Al subir, vi que un señor venia apurado a tomarlo. Entonces mantuve las puertas abiertas y lo esperé. Le pregunté a qué piso iba para apretar el botón correspondiente. Me miró un una expresión difícil de explicar y dijo “First floor, please (A la planta baja, por favor.)” Mantuvimos una conversación trivial. Este señor era, además de muy educado y amable, humilde pero prolijo. Y de raza negra. “Are you doing research? (¿Está investigando algún tema?) “No, estoy paseando.” Cara de sorpresa velada. El contraste entre nosotros era indisimulable.

Lo que realmente me dejó pensando fue la expresión de su cara. ¿Será porque tuve un gesto amable con él? Para mí no fue nada del otro mundo pero me dio la impresión de que no estaría acostumbrado. Ojalá esté equivocada. Pero, lamentablemente, para muchos americanos, los negros –o afro-americanos- son ciudadanos de segunda en su propio país.

Muchos latinos también la pasan mal en Estados Unidos. Hay muchos prejuicios y estereotipos negativos. No todos son santos, un porcentaje de criminales se cuela por la frontera – como en muchos otros países- y existen las pandillas llamadas maras, que son muy violentas. Los que realmente sufren discriminación son los que vienen a buscar un horizonte mejor para su familia a fuerza de trabajo y perseverancia. A muchos estadounidenses –lo digo con conocimiento- les molesta que se abusen del sistema, o sea que usen hospitales y escuelas sin pagar impuestos porque son inmigrantes sin papeles. Pero ese un tema por demás complejo para tratar aquí.

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Interior de la biblioteca

En mi caso particular, he tenido la suerte de no haber sufrido discriminación por ser latina. Sin embargo, los poquísimos comentarios desagradables que me hicieron provinieron de otros latinos. Increíble. Una vez, una venezolana, cuyo apellido no recuerdo pero digamos que era Smith, me acusó de casarme con mi marido por el pasaporte. ¡Que ridiculez! Las dos somos latinas, casadas con anglos en buena posición. ¿Es necesario agredir así?

La otra ocasión fue un uruguayo. Dueño o empleado, no lo sé, de un mini mercado cerca de mi casa. Estaba con mi hermana, que había venido de visita. Nos oyó hablar en castellano y cambiamos de idioma. Como al salir nos dijo “que pasen bien,” me di cuenta de que era de Uruguay y se lo pregunté.

  • Sí. Y orgulloso de serlo. ¿Y ustedes?
  • Del otro lado del charco.

  • ¿Orgullosas también?

¡Por supuesto! Y nos fuimos. Lo malo no fue lo que dijo sino el tono de voz con que lo dijo. Y la mueca despectiva. No entiendo por qué. No le hicimos o dijimos nada malo. No entiendo por qué a veces los que peor te tratan son los de tu misma condición.

Es difícil insertarse en una sociedad si uno es distinto, ya sea por su condición social, nacionalidad o color de piel. Si somos más generosos con el prójimo, no vamos a cambiar el mundo pero al menos podemos ofrecerle cinco minutos de respiro.

About Ana

Hi, I’m Ana. I’m originally from Argentina but I’m currently living in Dallas (USA) with my British husband. I’d like to share my experiences as an expat and as a traveller.

9 thoughts on “El lado B de Dallas

  1. Ana, es excelente tu relato. Voy asiduamente a USA (costa este, oeste, Miami) y siempre observe el comportamiento de los Homeless, muy respetuoso, sin meterse con la gente, creo como vos decís, para no terminar preso, también observe barrios muy humildes en Miami (yendo de Miami Beach hacia el Sawgrass, por ejemplo) y son humildes pero con dignidad, Direct Tv, su auto estacionado, motorhomes para su vivienda. No se, sera que estando de vacaciones uno ve hasta la lluvia bien. También observe lo mal educados que son los americanos, me pasa siempre, en NYC y en Miami que uno por caballerosidad deja pasar primero a las mujeres en un ascensor y te miran sorprendidas no creyendo tanta amabilidad, o saludar al entrar a un ascensor y te miran raro. Ni hablar que cuando se bajan del ascensor primero ellos y luego sus mujeres, hijas y demás pasajeros. Son muy guarangos. Hago excepción de la gente de San Francisco y Chicago que creo son lo mas de lo mas en cuanto a alegría, cordialidad y amabilidad (ojo que hablo como turista). Por ultimo, en cuanto a nosotros los latinos damos vergüenza en cualquier lugar, creyéndonos muy superados e importantes y realmente tenemos mucho que aprender. Nuevamente GENIAL ESTE POST….. me sentí muy identificado. Un abrazo desde Argentina.

    1. Gracias, me pongo colorada!
      Me parece que la gente del Sur es la más educada. El sureño de ley tiene unos modales muy agradables. Concuerdo con lo que decís de Chicago, San Fran, Miami y NYC. El contraste es bastante marcado.
      Con respecto a lo otro, la pobreza digna que ves, quizá te parezca así por el inmenso contraste con la pobreza en Argentina. En comparación con las villas, te parecen mansiones pero aca se los ve como alla las villas. Es triste por donde lo mires.
      Un abrazo!

  2. Que triste me parece el tema de la gente en la calle, siempre me pone mal, vaya a saber que situación se dió en su vida para llegar a eso…..
    En cuanto a la grosería que comentás, o mejor dicho la falta de delicadeza de dejar pasar a otra persona etc., creo que es cultural; y es una pena, se vive mucho mejor en un ambiente de solidaridad y respeto, peeeero…..hay de todo.
    Coincido también contigo que los peores discriminando son de nuestra propia tierra muchas veces, lamentable y cierto.
    Cuando llegué a España venía con tantas ilusiones y la mente tan positiva que me chocó un poco a lo largo del tiempo ese tipo de situaciones; al día de hoy puede que no sea tan abierta como antes como consecuencia de malos momentos que me hicieron pasar.
    Otro tema también es que muchas veces por mi acento (que no se me mueve un pelo a pesar de llevar 10 años acá) me preguntan si soy argentina, y cuando contesto uruguaya, algunas personas se disculpan !! y yo les digo que no es nada, son acentos iguales prácticamente, y me contestan que muchos se enfadan cuando los confunden….a lo que siempre contesto lo mismo: tonterías! yo no me ofendo para nada, y me parece terrible que alguien se moleste por eso.
    Desde acá te pido disculpas por el uruguayo estúpido que te hizo esa mala cara y te trató así.
    Idiotas hay en todos lados y de todas las nacionalidades, menos mal que son minoría !
    Ojo, también conocí un uruguayo que llevaba años en España y se hacía pasar por argentino……ya ves…..hay de todo.

    Un beso.
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    1. Grace! No hace falta que te disculpes por tu compatriota, tarados hay de todas las nacionalidades. Especifiqué que era de Uruguay para demostra justamente que el maltrato a veces viene de nuestra propia tierra.

      Intersante (y lamentable) que hayas pasado por situacione similares en España. La hermandad latinoamericana es más mito (o conveniencia política) que otra cosa.

      Abrazo!

  3. Hola! Lo que más me llama la atención es cuando mencionas, y asiento, que el maltrato proviene generalmente de otros latinos o personas que se encuentran en la misma condición que nosotros. Conozco USA de punta a punta, he trabajado en diferentes ciudades y siempre, pero siempre, mis peores compañeros han sido otros argentinos o latinoamericanos. De no creer, pero real.

    Saludos
    @pablorsi

  4. Hola Ana! Me encantó tu post. Las observaciones que hiciste me pasaron en algunas de las grandes ciudades nombradas y coincido totalmente. Pasé por situaciones parecidas y saco la conclusión de que hay inmigrantes sufriendo tanto su realidad que se resienten, se vuelven jodidos. No deberían quedarse, para que enfermarse de odio? Pero cada caso es un mundo. Esa imagen de una pobreza más digna se desmantela cuando ves gente matando el tiempo en una biblioteca, gente muy adulta trabajando, etc. La gente de piel negra, me da la impresión, que la tiene difícil. La discriminación está viva me pareció. He visto gente negra con remeras “Chicago hates you”, policías apurando fuerte a ancianos negros para que no se queden apoyados en las veredas de las calles céntricas de San Francisco y tantas otras cosas. El latino parece pasarla mejor, más allá de casos de marginalidad. Un beso!

    1. Bienvenido, Leandro, y gracias.
      Como decis, cada caso es un mundo. Es dificil vivir en una sociedad nueva y sentir que no te quieren. Aunque peor debe ser que la tuya propia te recace. Que complicado es el ser humano!

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