¡La sociedad sureña es machista!

Desde hace tiempo que vengo prestando atención al trato que recibo cuando estoy con Sean al algún lugar público. Por ejemplo, mozos, empleados, enfermeras,  asistentes se dirigen solo a él, como si yo  no estuviera presente. Según el caso, se presentan y le estrechan la mano. A mí, una sonrisa. Hace poco se lo comenté y, después de hacer memoria, me dio la razón.

Por ejemplo, mientras comíamos en Fleming’s, un restaurant bastante finoli cerca de casa, uno de los gerentes se acercó a nuestra mesa. Nos preguntó si estaba todo bien, si estábamos conformes y así. Al despedirse, nos dejó una tarjeta y le dio un apretón de manos a Sean. Yo extendí la mía y noté un segundo de duda o sorpresa y recién ahí me saludó. Fue un momento incómodo para mí.

En otra ocasión, fuimos a un local de T-Mobile a cambiar los teléfonos. La chica que nos atendió se dirigía casi exclusivamente a Sean, a punto tal de preguntarle “A ella (o sea, yo, que estaba paradita al lado) ¿le gusta el blanco o el dorado?” A ella esto o lo otro. Hasta que me cansé y le dije “¡Ella está acá y tiene nombre, Ana!” Me miró sorprendida, sin entender mi reacción y siguió refiriéndose a mí como “Ella” a pesar de que le volví a recordar mi nombre.

La gota que rebalsó el vaso tuvo lugar hace poco. Los frenos de mi auto hacían un chirrido molesto y había que hacer ver un par de cositas más. Fuimos cada uno en su auto así yo podía volver con Sean. Nos atendió un joven treintañero llamado Clayton. Dejamos el auto y las 3 horas volvemos a buscarlo. Este joven pichón de machista intentó explicarme algo de los frenos que no era demasiado complicado. Tienen una placa cerámica que tarda en calentar, por eso hace ese chirrido al principio. No era tan difícil de entender ni era comparable a mandar un hombre a la luna, eh.

post feminista 2

Ahora bien, Clayton quiso hacerme el enormísimo favor de bajar esa explicación a un nivel que yo pudiera comprender fácilmente. ¿Qué entiende una mujer? Algo de cocina, obviamente. Entonces procedió a comparar los frenos con una sartén de hierro. Me saltó la cadena pero mantuve la compostura. Con vocecita inocente le comuniqué que quien cocina en casa es mi marido, yo ni piso la cocina. Mentira, pero quería hacerle pasar vergüenza. Lo logré. Sean se reía sin decir nada. Después me dijo que manejé muy bien la situación.

Les conté la anécdota a mi familia vía grupo de Whatsapp. Hermanas, madre y sobrina mayor pusieron el grito en el cielo. ¡Hasta mi papá me felicitó! Otro día se la conté a mis amiga texanas. Yo esperaba la misma reacción pero ¡no! No les pareció tan terrible.  Evidentemente tenemos marcadas diferencias culturales.

Con esto no quiero decir que yo sea una militante feminista, para nada, pero me asombra lo machista que es la sociedad sureña. Aunque no debiera sorprenderme, ya que una y otra vez da muestras de un conservadurismo tenaz frente a avances sociales que se observan en el resto del  mundo.   Por ejemplo, temas como el casamiento igualitario tienen un largo camino por recorrer.

About Ana

Hi, I'm Ana. I'm originally from Argentina but I'm currently living in Dallas (USA) with my British husband. I'd like to share my experiences as an expat and as a traveller.

12 thoughts on “¡La sociedad sureña es machista!

  1. Hola Ana, sabes que yo noto lo mismo en USA, conozco las grandes ciudades típicas como San Francisco, Las Vegas, Los Angeles y alrededores, NyC, Washington, Phi, Boston, Chicago, Orlando, Miami (ya soy casi residente jeje) y NOLA (creo no olvidarme de ninguna), y es cierto que son bastante machistas y ni hablar lo mal educado que son, al entrar a un ascensor, al dejar pasar primero a una dama. Solo una vez y por cambio de vuelo me despacharon via Dallas a Miami y he notado que son sumamente cerrados (los típicos Red Necks), no se, tal vez es solo una apreciación mía. En Miami no sucede ya que la gran mayoría son latinos, al menos en los comercios y restaurantes.

    1. Lo que yo observo es que los sureños tiene mejores modales que más al norte. Conozco un poco mejor la cultura del Old South y se les da mucha importancia a los buenos modales. Me chocan esas actitudes que contás cuando viajo a, por ejemplo, Nueva York. Los red necks son iguales en todos lados, una especia aparte 🙂
      Pero la actitud es machista, seguro.
      Ana recently posted…¡La sociedad sureña es machista!My Profile

  2. Hay algunas medio universales, como las del auto, aunque debo reconocer que acá siempre me han pasado con viejos. Hace algunos años atrás fui a una concesionaria a comprar la 4×4 de mi mamá con mi novio y el tipo le hacía todas las explicaciones a él, hasta que le dije “Hábleme a mi que yo soy la que la va a pagar” (eso último no era cierto, pero bueh). Unos años después volvimos a esa concesionaria y ya me tenía la frase preparada, pero el vendedor que nos atendió sí nos hablaba a los dos.

    A mi la cuestión que me molesta en EEUU y que no sé si es machismo o costumbre, es que las mujeres usen el apellido del esposo o que las llamen con el apellido del marido. Acá hace rato que se dejó de usar el nombre de casada (de hecho no conozco ninguna mujer menor a 60 años que lo use).

    Lo veo mucho en la tele, en esos programas tipo reality de boda donde cuando aparecen los recién casados en la fiesta los presentan como “Sra y Sr Apellido-del-tipo”. Clavarte un nombre ajeno me hace sentir que fuese como robarte tu propia identidad. Después de todo si te divorciás la que te tenes que volver a cambiar el nombre sos vos y perdés el capital de “identidad social” que habías acumulado durante los años de matrimonio. El muchacho se divorcia y sigue siendo el mismo para todo el mundo.

    Me acuerdo que la primera vez que fuimos a Orlando pagué con mi tarjeta de crédito el hotel porque mi novio no tiene, y la empleada lo trataba de “Sr Barrionuevo” porque ese era el apellido que figuraba en mi plástico. Lo más lindo es que nosotros ¡ni siquiera estamos casados!
    Dayana recently posted…¿Qué cosas llevar para pasar un día en los parques Disney o Universal?My Profile

    1. La del concesionario es un clásico! Es verdad tambié que es una cuestión generacional.
      Con respecto a la adopción del apellido de casada, no es obligatorio cambiarlo otra vez si te divorciás. Una amiga mía lo conserva porque le gusta más que su apellido de soltera, le parece que suena más lindo. Yo lo agregué al mío, al famoso señora de, justamente porque me parecía que me iba a facilitar los trámites acá. Y si, es menos complicado. Pero uso los dos con guión.
      Lo de la tarjeta, otro clásico!

  3. Uhhh!! Que momentos de tensión!! Pero es un poco lo que trasuntan las historias e historias texanas. En todos lados se cueeecen “machistas”!! Hace años que en trabajos he visto y sentido esa situación, acá en ciudad de Bs As!!

  4. No te puedo creer que sea tan extremo!!!

    A mi me sigue chocando un montón cuando (trabajo con público) alguna clienta me contesta : ah, tengo que preguntarle a mi marido…..o clientas que pagan en efectivo para que el marido no les controle que se han comprado (las tarjetas, cuando llega el resumen quedan lacradas!), me choca muchísimo, pero bueno, son señoras mayores……

  5. Sorprende lo que contás, muy ilustrativo las anécdotas. Si bien tenía idea sobre la mentalidad que mayormente allí prevalece, nunca se me ocurriría pensar que te esquivaran, directamente, en tu opinión, estando allí presente (la cuestión con la vendedora de teléfonos es muy extrema!)
    Beso grande y gracias por compartir.

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