Barcelona. Casa Milá

Mi primera vez: Barcelona

Barcelona, la tierra de mis antepasados maternos. De chica escuchaba las historias que contaba mi abuelo de su vida en Catalunya, entre su pueblo de Granolliers y las visitas a la gran ciudad. De cuando iba a pasear al Parc Güell o de la vez que fue al cine, de repente se encendieron las luces, entraron milicianos republicanos, separaron hombres de mujeres -a quienes dejaron ir- y reclutaron a los hombres por la fuerza. Barcelona y la cultura y gastronomía catalanas son parte de mí y siempre me provocaron una gran curiosidad. Sentí la necesidad de experimentarlas en persona alguna vez.

Barcelona és bona si la bossa sona, però tant si sona com si no sona, Barcelona sempre és bona. (Dicho catalán. Barcelona es linda, tengas dinero o no.)

Sin embargo, nadie de mi familia visitó Barcelona. Mi abuelo nunca quiso volver y los demás, no sé, siempre estuvieron demasiado ocupados. Yo fui la primera, y creo que única, nieta en conocer Barcelona.

Barcelona.

Cumpliendo con el ritual en la Font de Canaletes. Si tomás agua de ahí, volvés a Barcaelona.

Hasta ahora, fui dos veces. La primera vez fue en el año 2000. Yo tenía un novio en esa época, a quien llamaré Gasparín*. Resulta que Gasparín estaba en Europa por tres meses haciendo no sé qué, creo que un curso, y me dijo por qué no me compraba un pasaje y nos reuníamos en Barcelona. Nótese el “comprate” un pasaje, que es lo que hice en una agencia de viajes sobre la calle Tucumán en el Microcentro. Era con Iberia vía Madrid, si mal no recuerdo. Y pagamos el hotelito cerca de las Ramblas miti y miti (cuando volví con Sean fuimos a un hotel divino de 4 estrellas frente al Mediterráneo, el Barcelona Princess. ¡Hice un buen cambio!)

Ese día, al bajar del tren de vuelta del Centro, con pasaje de papel en mano fui directo a lo de mis abuelos a contarles la gran novedad. ¡Me iba a Barcelona! Por supuesto, ellos se alegraron mucho y mi abuelo nombró lugares que tenía grabados a fuego (en sentido figurado y literal durante la Guerra Civil) y que yo tenía que conocer. Tomé nota, así como de la dirección de su antiguo hogar paterno en el pueblo de Granollers y la dirección de su gran amigo para que fuera a visitarlo.

Barcelona.

Saló de Cent en el Ajuntament

La fecha de mi viaje no fue casual, elegí la semana de mi cumpleaños en noviembre. Cuando llegué, festejamos con vino y deliciosas tapas en algún lugar del Barrio Gótico (nota al margen: adoro la comida payesa catalana. Las tapas son ricas, pero no son típicas de la gastronomía catalana **).

Gasparín y yo recorrimos los atractivos turísticos de la ciudad, sin embargo, no fuimos al Parc Güell ni encontré ese cine. Recuerdo que miraba la ciudad tratando de relacionar lo que veía con las historias, y la historia, de mi abuelo. Buscaba indicios del tenaz separatismo catalán, del que siempre escuché hablar y que encontré en carteles y pegatinas en la calle. Otra conexión familiar con la ciudad, e incluso con la historia española moderna, la viví cuando fuimos al castillo de Montjuic. Allí, en ese lugar con tanta importancia histórica, fusilaron a un primo de mi abuelo por republicano (o quizá anarquista o comunista, no me acuerdo. De todos modos, los franquistas obviamente no apreciaban sus ideas).

Barcelona

El espíritu separatista no cede.

El lugar que más me gustó, en realidad me fascinó, fue el Barrio Gótico. Lo primero que busqué al llegar fue el Carrer del Bisbe (Calle del Obispo) para ver el puente que la cruza, el Pont del Bisbe. Parece antiquísimo, pero es de 1928. A la vuelta, sobre la plaza de Sant Jaume, el Palau de la Generalitat (sede del gobierno catalán) y el Ayuntamiento (Casa de la Ciudad) son dos edificios hermosos que vale la pena conocer por fuera y por dentro. Ni hablar del Palau de la Música Catalana, una maravilla de arte y arquitectura.

De los museos que visitamos, los que más me deslumbraron fueron el de las Atarazanas Reales (Museo Marítimo) y el Museo de Historia de la Ciudad de Barcelona.

Barcelona

Gaparín y yo frente a la Sagrada Familia

Me encantaba caminar por esas callecitas angostas entre edificios antiguos llenos de historia, donde se encima el legado de íberos, romanos, visigodos, judíos, moros y cristianos. Esa es una de las cosas que más me atrae de las ciudades europeas, la historia que se respira y se vive. Y Barcelona tiene el agregado de la de mi familia.

Capítulo aparte merecen las iglesias medievales, como Santa Maria del Mar o Santa Maria del Pi, y la catedral. Allí se encuentran los restos de la copatrona de Barcelona, la mártir cristiana Santa Eulalia. En el jardín de la catedral hay siempre 13 gansos blancos. La tradición indica que Eulalia cuidaba gansos y que murió a los 13 años a manos de los romanos por negarse a abandonar la fe cristiana. De ahí que sean 13 aves. ¡No creo que estemos emparentadas con Eulalia!

Barcelona

Imposible dejar de visitar las obras de Gaudí. En ese momento, a la Sagrada Familia le faltaba bastante pero igual se podía entrar. La Casa Milá, o la Pedrera, otra de sus obras cumbres es espectacular. Un tatarabuelo mío, que era picapedrero (según me contó mi abuelo), trabajó en la construcción. La fachada de la Casa Batlló es también muy lúdica y digna de ver.

Barcelona

Esta primera visita a Barcelona fue de descubrimiento de la ciudad y de reconectarme con mis raíces. Después vendría la otra visita en la que hice de una suerte de guía de Sean porque no la conocía y de la que tengo recuerdos imborrables. En realidad, tengo recuerdos y sensaciones imborrables de las dos.

Me despido con unas estrofas que cantábamos de chicos en lo de mi abuela:

Baixant de la Font del Gat
una noia, una noia,
baixant de la Font del Gat
una noia i un soldat.

Pregunteu-li com se diu:
Marieta, Marieta,
pregunteu-li com se diu:
Marieta de l’ull viu.

 

*PD: Notarán que en las fotos estoy sola o con un fantasma, Gasparín, el fantasma amigable. Como dije antes, una vez que se termina una relación, si te he visto no me acuerdo. Hace muchos años, en un arranque de fastidio -no de tristeza ni nada por el estilo-, decidí tirar todos lo relacionado a Gasparín. Como quería conservar las fotos de Barcelona, entonces apliqué tijeras o Liquid Paper.

** Marta me aclara que se comen tapas también. Quise destacar que hay todo un mundo gastronómico más allá de las tapas que vale la pena probar. Seguro no tan rico como lo hacía mi abuela jaja!

Este post es una colaboración con la línea aérea Norwegian. Las opiniones, fotos y experiencias son todas mías ¡mías ¡mías!, incluyendo los derechos de autor sobre la imagen del novio fantasma.

About Ana

Hi, I'm Ana. I'm originally from Argentina but I'm currently living in Dallas (USA) with my British husband. I'd like to share my experiences as an expat and as a traveller.

12 thoughts on “Mi primera vez: Barcelona

  1. Me ha encantado este post, nosotros comemos tapas cada dos por tres, desde aceitunas a pan con tomate, jamón ibérico, queso manchego, se hace en toda España, cada uno a su estilo, aquí se llevan mucho los berberechos y las patatas bravas. Muy gracioso el Gasparín en blanco 😛
    MartaG recently posted…Un árbol crece en BrooklynMy Profile

    1. Marta! Gracias por pasar y por el elogio.
      Claro, pero quise destacar que la gastronomía catalana es más que eso. Ahora tengo antojo de pa amb tumaquet am pernil jaja!

  2. Hermoso relato Ana, Barcelona es un pendiente que creo pronto voy a cumplir. Me sirve mucho esta información de lugares que recorrer. Pobre Gasparin lo fantasmizaron, eso tienen las fotos, las mias de mi pasado pasaron por las tijeras de mi esposa.

  3. Ay Ana!!! lo que me he reido con la historia de Gasparin y mucho mas al ver su sombra fantasmal!!!! Que bueno que pudiste recorrer Barcelona 2 veces y con tanto datu de tu abuelito. Hace tiemppo estuve unos dias y me fascino. Si todo sale bien en Marzo proximo volveria a las ciudad de Gaudi, y desde ya tomare tu post de guia en lo referentea los lugares a visitar, aunque podria pintar las fotos que tengo con mi ex marido siguiendo tu ejemplo Jajaja!!! Saludote

  4. Me causaron gracia las fotos recortadas, con el Gasparin fantasma jaja..
    Y si, la verdad es que no da estar guardando fotos donde aparece un ex..
    Que lindo el recorrido por Barcelona. En menos de un mes voy a estar allá!! primera vez por Europa, estoy muy emocionada jaja..
    beso

  5. Me encanta cómo borraste a Gasparín de las fotos jajaja. Yo borré fotos de viajes anteriores porque también había ido con un ex. Horror!

  6. Ana , muy lindoo relato. Yo he ido en dos oportunidades y todo es Bellizimo. La arquitectura y la gastronomia. Si podria volveria otra vez.

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